Cada vez que termino un turno nocturno, siento una mezcla de alivio y agotamiento. La fatiga es abrumadora, hace que quiera correr de regreso a casa, cerrar los ojos y olvidarlo todo.
Recuerdo una noche en la que asistí a un evento en Guangzhou con @MeiRiDaZuoZhan. No había dormido bien durante varias noches y mis ojos estaban a punto de explotar.
Pero en ese momento, sentí una sensación de liberación. Tal vez fue porque finalmente había escapado de la presión del trabajo, o tal vez fue el tiempo que pasé con amigos lo que me hizo sentir una relajación que había olvidado hacía tiempo.
Ahora, cada vez que recuerdo ese turno nocturno, siento una sensación de ironía. ¿Quién hubiera pensado que el turno nocturno, que una vez se sintió como una agonía, se convertiría en un recuerdo inolvidable?
Quizás esta sea la belleza de la vida. Incluso en los momentos más agotadores, siempre hay un destello de esperanza y alegría.